Yurizan Beltrán nació el 2 de noviembre de 1986 en Los Ángeles, California, en el seno de una familia de ascendencia mexicana. Creció en un entorno bilingüe y multicultural, lo que moldeó su visión del mundo desde temprana edad. Durante su adolescencia mostró interés por las artes escénicas y la música, aunque nunca imaginó que su camino la llevaría a la industria del entretenimiento para adultos. Su carácter inquieto y su deseo de independencia la impulsaron a tomar decisiones poco convencionales para alguien de su círculo social.
A los 19 años, mientras trabajaba en un restaurante de comida rápida, Yurizan conoció a una persona que trabajaba como fotógrafa para revistas de modelos eróticas. Esa conexión la llevó a realizar su primera sesión fotográfica profesional, la cual se publicó en una revista de alcance nacional. Poco después, recibió ofertas para participar en producciones de video y decidió probar suerte en el cine para adultos. Su debut oficial ocurrió en 2006 bajo el nombre artístico de Yurizan Beltrán, con una escena para un estudio independiente. Aquella primera experiencia la marcó profundamente, ya que descubrió que podía usar su cuerpo y su expresión como herramientas de trabajo sin perder su esencia.
En 2008 firmó un contrato exclusivo con la productora Vivid Entertainment, lo que le dio mayor visibilidad en el mercado internacional. Allí trabajó con directores reconocidos y participó en escenas que combinaban narrativa y contenido explícito, algo que ella valoraba porque le permitía interpretar personajes. Un año más tarde fue nominada al premio AVN a la Mejor Actriz Revelación, y aunque no ganó, la nominación le abrió puertas en estudios como Brazzers y Reality Kings. En 2012 decidió diversificar su presencia: creó su propio sitio web y empezó a gestionar su imagen en redes sociales, algo poco común en esa época. Durante ese periodo también incursionó en la dirección de escenas, aunque nunca completó ningún proyecto de larga duración.
Fuera de las cámaras, Yurizan era una persona reservada. Mantenía una relación cercana con su hermana menor y solía viajar a México para visitar a sus abuelos. En varias entrevistas confesó que el estrés constante de la industria la llevó a consumir alcohol de manera habitual, lo que derivó en problemas de salud. En diciembre de 2017 fue encontrada sin vida en su departamento de Los Ángeles; la autopsia reveló una sobredosis accidental de medicamentos recetados. Su muerte conmocionó a la comunidad de actores adultos, y desde entonces su nombre aparece en documentales y retrospectivas como ejemplo de los riesgos que enfrentan quienes trabajan en el entretenimiento para adultos sin redes de apoyo sólidas. A pesar de su corta carrera, Yurizan Beltrán dejó una huella en la industria por su naturalidad frente a la cámara y por haber intentado construir una carrera con autonomía en una época de cambios digitales.